jueves, 14 de abril de 2005

Democracia Desaforada.

"La alternancia se ve deteriorada si se elimina a alguien;
es obvio que la capacidad de elegir supone la capacidad de escoger,
y si no puedes escoger, bueno, acabas como Mafalda,
que le daban todos los días la misma sopa
".

Porfirio Muñoz Ledo


Democracia Desaforada.




Democracia es el poder del pueblo. Pero el poder del pueblo puede manifestarse en muchas formas. Hay una "democracia comunitaria" que se muestra en muchas de nuestras comunidades indígenas, hay una "democracia republicana", como empezó a darse en el Renacimiento europeo. Pero en México, como en todos los países occidentales modernos, se ha manifestado en una democracia representativa de corte liberal.

En la democracia representativa liberal el pueblo manifiesta su voluntad mediante sus representantes electos. Y la democracia representativa puede corromperse. Se corrompe cuando sus representantes ya no obedecen a la voluntad de sus electores sino a sus propios intereses y el Congreso ya no sigue la voluntad general de quien lo eligió.

En México esa situación se dio en el 2001, cuando el Congreso se negó a reconocer los derechos de los pueblos indígenas que constituyen la nación mexicana, porque México es una nación plural constituida por varias culturas de pueblos diferentes. Al no reconocer la pluralidad de la nación, los "representantes del pueblo" se manifestaron contra los derechos de los pueblos indígenas y provocaron una rebeldía que daría lugar a la defensa de una "democracia con justicia y dignidad", y a la construcción de la autonomía zapatista, ejemplo para muchas otras comunidades indígenas. De esta primera corrupción de la democracia fueron responsables los supuestos representantes del pueblo, que por intereses capitalistas desafiaron a la gente mas vulnerable del país pero las más organizada.

Hoy vivimos otro periodo de corrupción de la democracia, cuando el jueves 7 de abril los diputados decidieron por mayoría (y por consigna) desaforar a un candidato a la Presidencia de la República que presentaba posibilidades reales, no sólo mostraron un desprecio a la voluntad popular, que los eligió, sino un rechazo por el estado de derecho del que supuestamente forman parte. El jefe de gobierno del DF pudo haber cometido un desacato, mínimo desde un punto de vista jurídico ( y valorable al “criterio” de un representante imparcial ), pero eso no puede justificar ni descalificar la voluntad de sus electores, como lo han demostrado juristas ampliamente reconocidos. La corrupción de nuestra democracia representativa se ha hecho patente en el intento de desafuero del jefe de Gobierno electo del Distrito Federal. Ahora se muestra la imposibilidad de nuestros legisladores no sólo para reconocer los derechos de los pueblos indígenas que forman nuestra nación, sino incluso la imposibilidad de los ciudadanos libres de nuestra nación para darse los gobernantes que ellos determinen.

Frente a la corrupción de la democracia, la solución no es la revolución. Las revoluciones -la historia moderna lo ha demostrado- para obtener una sociedad superior sólo lograron provocar un mal mayor y un retraso momentáneo en el desarrollo humano. Esa decir hoy día no existen las condiciones para una revolución armada Pero hay otra alternativa: la resistencia civil.

La resistencia civil frente a la degradación de la democracia puede tener muchas formas y revestir muchos grados (huelga general, negativa al pago de impuestos, actitudes colectivas de brazos caídos, etcétera). Pero la resistencia personal y colectiva frente a la corrupción de la democracia tiene que manifestarse, es un momento histórico en donde por mínima que sea nuestra opinión o molestia tenemos que alzar el brazo y opinar, aportar, a favor o en contra es hora de que tomemos el rumbo de nuestro futuro y de nuestro mundo.

Rebeldía y resistencia por la humanidad.



Marco Delgadillo


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